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lunes, 30 de junio de 2008

carta de wálter chávez a alex contreras que contiene sabroso material de intriga política utilizada por ambos protagonistas

Estimado Alex:
Cuando te vi en red UNO, el domingo, comentando sobre el referéndum en Tarija, quedé sorprendido de tu cinismo y desfachatez. Pero el colmo fue cuando hiciste declaraciones en Los Tiempos diciendo que nos estamos alejando de los sectores populares. Vaya que tienes jeta Alex. Ahora eres político. ¿Qué pasa amigo? ¿Se te acabó la plata y quieres volver? Ni lo pienses. El Evo ya sabe que te quedaste con más de 500.000 dólares de los venezolanos. Y ellos lo saben también así que no vas a volver por nada del mundo y si vuelves va a ser, como te dijo el Evo, a un consulado lo más lejos posible de la plata.
Y es que tu problema serio es el billete compadre. ¿Te acuerdas todavía hace diez años en Cochabamba, cuando "gambeteabas la pobreza" haciendo tus primeras pillerías? Si hasta era normal, ¿no?. Tenías un programa en radio Centro: "Reporteros en la calle" y sí que estaban en la calle. Con tus cómplices de entonces: el Marco Carrillo y el Iván Canelas. Y quién los ve ahora: paladines de la transparencia. Como tú. Pero la gente se acuerda Alex. Ustedes inventaron el modus operandi que después copiaron también otros colegas. Empezaron por cobrar 100 Bs. por nota, por entrevista. Ahí cayeron políticos, empresarios, sindicateros y todo aquel que tenía 100, luego 200 y hasta 500 lucas para salir en la radio. Y después una cosa condujo a la otra. Al que no les quería pagar le sacaban la entretela hasta que se ponía. Y luego vino lo delincuencial. Se volvieron extorsionadores, de los duros. Cosechaban papeles, fotos, recibos de los corruptos de turno. Y después el Marco y tú visitaban a la víctima y les caía buena platita. ¿Te acuerdas? El Gasser, el Soria, el Asbún, el Antezana, el Olivera… pusieron nomás. Te hiciste amigo del Manfred y le regalaste el programa para él solito en su campaña y te pagaba mucho Alex, mucho. Después fuiste su asesor en la alcaldía y ahí recibías más aún pese a que ya eras dirigente sindical de los periodistas y legalmente no podías. Pero eso era lo de menos. Vos hiciste la lista de periodistas que recibían sueldo de la alcaldía. Esos mismos, los del escándalo que quedó en nada porque tus cuates se encargaron de echarle tierrita por unos pesos. Eso te deben muchos periodistas cochabambinos a ti, Alex, tú les enseñaste cómo prostituirse. Tú, el Marco Carrillo y el Canelas. Intuitivo aunque bruto, entendiste que el camino para la impunidad era ser sindicatero. Tenías comprados a la mayoría de los colegas de Cocha y armaste la fórmula, la de los corruptos, de los podridos: los mismos tres y un par de ladronzuelo chicos como el Víctor Hugo Romero, el que les recolectaba la plata. Hubo un escándalo en tu gestión., ¿te acuerdas? A cambio de tu conciencia y para que nadie hablara de sus latrocinios, el Manfred te regaló una computadora y te dio unos pesos. La computadora te la robaste del sindicato y la platita, bueno la platita te la farreaste. Todos se enteraron Alex. Ahora ya lo has limpiado todo y el proceso que te siguió la Federación quedó en nada. Tenías comprados a todos. Pero recuerda una cosa: no importa cuanto laves la sangre, siempre quedan manchas. ¿Te acuerdas que el Manfred denunció tu extorsión y que tú prometiste hacerle juicio? Nunca lo iniciaste y nunca lo vas a iniciar porque el Manfred te mostró que tenía recibos tuyos y del Carrillo y llegaron a un acuerdo.
Después vino el Evo. Él te metió al Narco News, una agencia de quinta pagada por las FARC y el narcotráfico internacional ¿no lo sabías?. Eso no te lo cree nadie Alex. Y como jugabas bien al fútbol, el Evo te hizo su compinche. Amigos de farras y de puteros. Eras su celestino, su "correveidile", su mandadero. ¿Te acuerdas la vez en que el Filemón te hizo callar de un putazo cuando quisiste opinar sobre el bloqueo? Te sacaron de la reunión porque eras un "llokalla ignorante y atrevido" (lo dijo el Filipo). Pero no importaba, tú sabías que ese era el camino. Luego, para asegurarle el apoyo en Cochabamba volviste a tus periodistas comprados, a tu lista y nos serviste mucho aunque ya en ese tiempo te quedabas con el vuelto. Y aunque el Evo lo sabía no decía nada porque andaba más preocupado por la campaña. ¿Te acuerdas cuando le presentaste al Evo a la Rebeca Delgado, que después fue su ñata y los es hasta ahora?. Ella se convirtió en tu protectora porque cada vez que le contaban al Jefe de tus pillerías, de tus farras y de tus desmanes, ella, en la cama se encargaba de decirle que eran pura habladurías y que te dejara nomás seguir manejando a la prensa. Hasta hiciste tu negocio con el librito de las fotos del Evo. Ni siquiera fue tu idea. Se la robaste al Marcelino, un compañero que creía sinceramente en el proyecto y que ahora sólo tiene una peguita en la alcaldía.
Pero te pasaste Alex. Te quedaste con la plata con que decías que comprabas a la prensa de Cochabamba. Les prometías 100 y les dabas 20. Qué jodido eres Alex. Y cuando se enteraron que te quedabas con la mayor parte y el Víctor Hugo Romero te reclamó, les dijiste que les ibas a dar pega a todos porque ibas a ser Ministro, que el Evo te lo prometió.
Pero era mentira. Y aunque le pediste al Evo ser Ministro (aunque sea de Trabajo le dijiste en la posesión) él se rió y después nos dijo que si te ponía de Ministro te ibas a robar hasta los lapiceros. Nadie te quería Alex, porque sabían todos que eras un maleante, un pillo, pero eso era lo de menos. Lo peor es que eras un desgraciado, una víbora, un alma negra. Y todos los periodistas de La Paz y todos los empleados del Palacio y toda tu gente lo sabe y se encargó de decirlo a todo el mundo. Déspota, resentido, vicioso del poder. Tratabas a la gente con la punta del zapato, los insultabas, los humillabas. Usaste tu cercanía al Evo para hacer las más grandes canalladas. Llamabas a ministros y los puteabas y les ordenabas que contraten a tu gente, porque metiste a toda tu familia, el montón de corruptos y mediocres como tú. Tu hermano, tu cuñado, tus sobrinos, tu tío que salió de la cárcel. Todos entraron y a todos les cobrabas.
Pero hay más. Como todos en Cochabamba saben, eres incapaz de conquistar una mujer por tu enfermedad. Te conocen en todos los lenocinios de la llajta porque tenías que pagar para estar con una mujer. Y una vez en el poder, descubriste que ya no tenías que pagar sino dar pegas. Lograbas sexo por pegas. Metiste a tus amantes a Canal 7, a una pobre chiquilla que apenas sabía leer la pusiste de conductora del noticiero, a otra de iguales condiciones la metiste de administradora del mismo canal en Cocha, a otra la pusiste de directora de comunicación en hidrocarburos, a las de Palacio las usabas con amenazas… eres de lo peor Alex. Te metiste con periodistas a cambio de información. Sólo alguien que es poco hombre se comporta así. Pero tú eres poco hombre Alex.
Recuerdo cuando los venezolanos nos entregaron los 2 millones de dólares para hacer propaganda porque yo los convencí de que sin propaganda no había revolución. Se te salieron los ojos cuando te hablaron de millones y sin poder ocultar tu intención, le pediste al Evo que querías manejar esos recursos. El Evo no quiso darte todo y sólo permitió que manejaras 100.000. Y ahí juraste que nos sacarías de Palacio al Estefanoni, al Orduna y a mí. Y hablaste con La Razón, lo de mi problema en el Perú, la mentira que me inventó el Fujimorismo. Les diste la información completa y a cambio de nada. Antes ya habías hecho fracasar el proyecto de mi periódico mintiéndole al Evo. Pero lo del terrorismo me sacó de escena y te dejó solo a ti, con todo el poder, manejando la plata venezolana. En ese tiempo ya había subido a más de 5 millones. No es necesario entrar en detalles sobre cómo manejaste el billete. No alcanzaban tus dos manos para asaltar los petrodólares del hermano Chávez porque a nadie rendías cuentas, porque eran los nuevos gastos reservados que no entraban a ninguna cuenta, que llegaban en maletas, que se podían repartir entre los ladrones que hoy están en Palacio.
Y cometiste el mismo error de los "nuevos ricos". Dicen que el amor y el dinero no se pueden ocultar. Te compraste una casa en Achumani en 180.000 dólares, te compraste otra casa en Cochabamba, una mansión; cambiabas autos cada semana y no te preocupaba que te vieran todos, es más, querías que te vieran. Todos nos acordamos cuando llegaste al gobierno, vestías chamarrita y después de unos meses ya ibas con traje caro y corbata, tenías chofer y amantes… todo un dandy. Habías alcanzado tu sueño. Ya habías entendido para qué es la política, la tradicional, esa que antes execrabas. Siempre dijiste que las oportunidades se dan sólo una vez y hay que aprovecharlas y tú la aprovechaste muy bien, Alex.
Pero te pasaste maestro. Cuando te fuiste a Tarija y te quedaste bebiendo tres días y te llevaste mujeres al hotel Los Ceibos y armaste un escándalo que ni Jaime Paz había organizado en toda su historia de beodo. Amenazabas con que ibas a hacer que cierren el hotel levantando el nombre del Evo. Qué vergüenza Alex.
El Evo se cansó y ahí estaba el Juan Ramón para contarle al Jefe lo que estaba pasando.
Fue tu error político más grave Alex. Todos nosotros somos desechables para el Evo. Y si pone al Quintana como su Primer Ministro él sabe por qué. Tú quisiste pasarte por encima al Juan Ramón. Primero te quedaste con la plata venezolana; segundo, lo contradecías en el Gabinete; tercero le hablabas mal de él al Presidente y cuarto, le pasaste información sobre su relación con los americanos a la prensa. Eso no te lo iba a perdonar el Quintana.
Tu cartita de despedida fue uno de los monumentos al cinismo, a la mediocridad y a la cobardía. Especialmente cuando dijiste que no debe haber censura a la prensa. ¡Qué descaro Alex¡, Cuando todos escuchábamos en el Gabinete que le decías al Evo que "hay que sacarles la mierda a estos periodistas muertos de hambre", que había que cerrar los canales, que no se les debía dar publicidad porque era necesarios estrangularlos y "van a venir a rogarnos". Todos escuchábamos que le insistías al Evo para que en cada discurso aliente a las masas a romperles la cabeza a los periodistas. Los odiabas porque tú nunca fuiste periodista. Nunca pisaste la Universidad y nunca leíste un código de ética. Y odiabas más a los periodistas paceños porque decías que eran "unos vendidos de mierda", unos "pobres ignorantes que se creían superiores" y que había que sentarles la mano. Despreciabas más a las periodistas y nunca supimos por qué aunque lo sospechábamos. Y tú nos hablas ahora de la libertad de prensa, tú que de frente la defendías y por la espalda la despreciabas. Ese gesto te retrata de cuerpo entero, Alex.
Ahora quieres volver. Y apareces opinando en los canales y de nuevo cobras los favores a algunos periodistas cochabambinos que aún te deben favores (dicen que en Los Tiempos tienes buena entrada por una periodista que te debe algunos). Y hablas de autonomía (cuando para ti los cruceños eran esos "cambas de mierda"), de unidad del país. Te atreves a darnos clases de estrategia cuando en tu ignorancia penosa no tienes idea del término, hablas de sectores sociales cuando nos demostraste en enero de 2006 en Cochabamba cómo manejas a los sectores: tres muertos y una ciudad dividida gracias a que el Evo te creyó que podías organizar el movimiento y tomar la Prefectura y echar al Manfred. Esos muertos son tuyos Alex, y todos te vimos allí, pagando gente, armando a los cocaleros y ofreciéndoles pegas porque creías firmemente que después de que se fuera el Manfred, tú serías el nuevo Prefecto.
Es posible que puedas volver Alex, porque finalmente el Jefe es un hombre básico y de instintos, y de verdad que le hace falta alguien como tú, que le consiga meretrices, que lo adule y le diga que todo está bien, que juegue fútbol con él. Pero por ahora no, Alex., porque gente como tú jodió el proceso. Gente como tú y como el Quintana, rateros de poca monta, aventureros y piratas que creen que pueden engañar a todos y usar el proyecto de liberación del pueblo boliviano y la fe de su gente para enriquecerse, para violar la ley y para abusar del poder como lo hiciste tú hasta el hartazgo. Buena suerte en tu intento Alex, sólo te recuerdo que la gente en este país ha demostrado que no es tonta y que tiene memoria. Y sabe lo que tú eres y lo que has hecho.
Con la estima de siempre: Walter

sábado, 21 de junio de 2008

la agencia de noticias AP ha difundido a nivel mundial la crónica que aparece en Clarin

En un clima de tensión, Tarija, uno de los bastiones de la oposición al presidente de Bolivia, Evo Morales, se prepara para celebrar mañana su propio referendo y convertirse en el cuarto departamento del país en votar sobre su autonomía.Mientras, Morales asistió esta madrugada a la celebración del año nuevo Aymará en la Puerta del Sol de la ciudadela incaica de Tihuanaco, donde hace dos años y medio, un día antes de jurar como presidente, había recibido su bastón de mando de los pueblos indígenas.Ante decenas de miles de personas, entre los que había muchos turistas, el mandatario celebró la llegada de los primeros rayos de sol del invierno y, con ellos, el inicio del año 5516 del calendario aymara. Los rituales estuvieron dirigidos por ocho "amautas" (sacerdotes aimaras) que presentaron diversas ofrendas en el altar mayor de las ruinas de Tihuanaco, en el altiplano boliviano al oeste de La Paz. Alrededor del fuego, sobre el altar central del templo de Kalasasaya, giraron los sacerdotes aymaras y Morales, que pertenece a esa etnia al igual que su canciller, David Choquehuanca, quien también estuvo en el ritual. También participaron numerosos indígenas bolivianos que llegaron ataviados con las vestimentas típicas de sus lugares de origen. En tanto, el departamento sureño de Tarija se prepara para aceptar o rechazar mañana un estatuto de autonomía en un proceso similar al realizado antes por las regiones de Santa Cruz, Pando y Beni, en las tres con un amplio triunfo del sí a la autonomía. A la votación fueron convocados 179.166 electores de los 400.000 habitantes del departamento. Tarija, fronteriza con Argentina y Paraguay, concentra el 85% de las reservas del gas natural boliviano, que es el primer producto de exportación del país. Entre otras cosas, el estatuto de autonomía propone un mayor control de la región en la renta petrolera. Para Morales, la iniciativa "es parte de un frente anticonstitucional". El mandatario, además, consideró "fraudulentas" las tres elecciones autonómicas anteriores porque no fueron supervisadas por la Corte Nacional Electoral. El plebiscito se realizará en un marco de tensión: la provincia de Gran Chaco, parte del departamento de Tarija, se opone al referendo con bloqueos de ruta. Y esta mañana, la sede de un canal de televisión crítico con el gobierno de La Paz sufrió un atentado explosivo que sólo provocó daños materiales; la Policía detuvo a un militar como principal sospechoso del ataque.

lunes, 16 de junio de 2008

el parlamento europeo (de la U.E.) aprobará el retorno de indocumentados

Como en un cuento kafkiano, un hombre promete esperar 100 noches sentado bajo la ventana de su amada para lograr su amor. La noche número 99, se pone de pie, levanta su banquito y sin dilación alguna, se retira para siempre. La tan mentada crisis española, esta desaceleración económica que hace que lo españoles se peleen entre sí mientras muchos inmigrantes nos miramos entre sí y nos preguntamos todo con una sola palabra: ¿crisis? (crisis para nosotros es ver pasar tres presidentes en una semana, atentados narcos, corralito, secuestro express, etc.) ha puesto como primer blanco desesperado a los que llegamos de afuera. El gobierno actual, en un manotazo de ahogado que además de intentar salvarse hace un gesto sobreactuado a la galería, invita a los extranjeros a volverse a su país, limosna mediante (pagan el paro entero –un año total de lo que se venía cobrando en su empleo último- a cambio de que el extracomunitario renuncie a su tarjeta de residencia y trabajo, y no vuelva por unos cinco años).Y en la noche 99; después de haber pasado por los peores tránsitos de la aventura inmigratoria: llegar al territorio desconocido, soportar los miedos todos de conseguir un lugar donde vivir, para muchos aprender el idioma, y el gran desafío de trabajar de lo que sea primero, casi siempre en condiciones paupérrimas, después, mucho después, tener en la cartera tarjeta de residencia (muchos hicimos fiestas cuando nos la dieron), hacer amigos, echar raíces…y por supuesto que, sin estar demasiado enterados, colaborar durante años a que las arcas del estado español se robustezcan; nos invitan a irnos, como quien despide a un amante en medio de la noche, porque ya se ha obtenido del mismo lo que se buscaba.En este bar desde donde escribo estas líneas, hoy la camarera me ha preguntado apenas he entrado: buenos días, ¿lo de siempre? …¿Alguien supone lo que puede significar para mí esta condecoración, este reconocimiento? Es que yo soy un ciudadano más de España, soy el que vino a sumar a la consolidación económica y sociocultural de este país, soy uno más del grupo de amigos del barrio, soy un vecino, soy el que llegó con la ilusión de que algún día, en algún bar de la ciudad, alguien me dijera: buenos días, ¿lo de siempre?Algunos soñarán con que algunos con otros acentos levantemos el banquito y nos vayamos en la noche 99, pero tendré que prevenir a los berlusconis de turno: a mí nadie me echa de mi casa. (La interesante crónica está en Periodista Digital y había sido ya comentado por ocho lectores)

viernes, 6 de junio de 2008

detenciones arbitrarias abuso del poder temporal. Antes sucedió vuelve a suceder hoy día

En la ciudad de La Paz, en una casa de la Av. Arce frente a la Embajada de Brasil, a la una y quince de un lluvioso viernes seis de febrero de 1981, me encontraba reunido con la familia en la mesa del almuerzo, cuando la sirvienta anunció con su particular sintaxis:
-dos jóvenes lo buscan al caballero -dijo- con él siempre quieren hablar, añadió.
Salí a la verja que daba a la calle, enfrentándome a dos soldados, arquetípicos campesinos indígenas uniformados del ejército boliviano.
-somos del servicio de Seguridad del Palacio y mi General quiere hablar con ustedes, dijo uno.
-pero yo acabo de llegar, tengo que almorzar.
-no importa, señor Aira, le vamos a esperar.

Llovía copiosamente cuando media hora más tarde, con el corazón golpeándome el pecho sobre las intenciones del tal general, pero cansado de estar a salto de mata, cogí un impermeable para asistir a la convocatoria de quién no era otro que Luis García Meza, dictador de Bolivia desde el sangriento golpe de estado del 17 de julio, seis meses atrás.
Mi esposa Jenny se ofreció a acompañarme y lo acepté con secreta alegría:
-me parebien -fingí liviandad- después de hablar con el general podremos ir a comprar los útiles escolares que necesitan los niños.
Aún con la incertidumbre como espina atravesada en el alma, lejos estaba de sospechar, pobre de mí, que nunca más volvería a casa y que a partir de aquel día mi destino cambiaría para siempre.

Camino al Palacio me puse a cavilar, porque hacía meses que me sentía perseguido. La misma empleada de la casa había afirmado que una vagoneta (ambulancia) beige del servicio de Seguridad del Estado, que el régimen utilizaba en la represión había aparcado cerca de la casa montando guardia. Un día antes cuando asistía a una reunión social en un céntrico hotel, me habían advertido que no volviera a casa porque agentes de seguridad me estaban esperando.

Ante aquella alarma llamé por teléfono esa misma noche a quién creyera un amigo. Era el coronel Faustino Rico Toro, alto personero del régimen Jefe de la Casa Militar y asesor en asuntos de seguridad, una especie de ministro de la caza de brujas de la represión:

-sabes algo en relación a una orden de detención contra mi persona?
-no sé de qué se trata, en éste momento me ha llamado mi general y estoy dirigiéndome al despacho presidencial.
-quiero decirte Tinino que estoy en el Hotel Gloria y me puedes llamar aquí, que no tengo ningún motivo para esconderme pués no he cometido delito alguno.
Por precaución aquella noche me abstuve de volver a casa y pasé la noche en otro hotel.

Héme aquí ahora -pensé- en curiosa comitiva con mi esposa y los dos guardias, camino al palacio presidencial en un taxi cuya carrera tuve que pagar yo mismo. Subimos por la calle Ayacucho, donde varios turistas escalaban a pié la empinada vía en esta tortuosa ciudad de aire ralo y paisajes impresionantes que te quitan el aliento, además. En el viejo edificio de la Plaza Murillo, nos invitaron a pasar al segundo piso, a una pequeña habitación donde empezó una larga espera.

Luego de casi tres horas, mi esposa tuvo que retornar a nuestro hogar, no sin antes indagar con los guardias que nos habían llevado hasta allí. Le dijeron que el Presidente estaba en el Beni, que estaba lloviendo mucho y que el avión presidencial no podía levantar vuelo. Jenny salió con la promesa de regresar rápidamente. No volvería a verla hasta medio año después, en Rio de Janeiro.

Al salir mi esposa se había encontrado con el coronel Rico Toro, quién le comunicó que yo quedaría detenido en forma indefinida por orden del General García Meza. Mientras tanto, fuí invitado a pasar a la sala de edecanes, donde se me sirvió una comida bastante suculenta, aunque difícil me fue degustarla por la inquietud de no saber porqué me encontraba allí.

Terminada la cena, fuí trasladado a una casa de seguridad en la Av. 20 de octubre, a pocas cuadras de mi residencia. La tal casa en ruinas situada a poco metros de la Embajada de Chile tenía tres pisos y estaba deteriorada, con unas escaleras que se caían en pedazos y en el piso segundo había una especie de oficina con todos los muebles desvencijados.

Lo cierto es que además de tomar mi nombre y dirección, mi profesión y ocupación actual quedé en calidad de detenido incomunicado. Pregunté al que llenaba el formulario porqué razón estoy preso, y me respondió -porqué creé usted que lo hemos detenido!, respondí que no tenía la menor idea. Me hicieron descender al sótano donde había una celda maloliente con dos literas de dos colchones cada una que estaba ocupada con los propios agentes. Volví a preguntar la razón por la que se me privaba de la libertad. No hubo respuesta entonces, ni nunca hasta el día de hoy 27 años después. Es que soy una de las víctimas del terrorismo de estado, de la dictadura de García Meza que algunos días más tarde me embarcó en un avión, escoltado por un agente civil que me ayudó a desembarcar en Buenos Aires, sin documentos, sin equipaje, sin dinero!

(El testimonio figura en las página 17 a 19 de mi libro "Gotemburgo Destino Final" que se puede leér en www.noticiasbolivianas.com dossier. Es el primer libro boliviano que también se puede escuchar página tras otra gracias a la magia de Internet y la labor de difusión cultural de Comteco, Cochabamba. El libro está a la venta en los Amigos del Libro en Bolivia y en Suecia en Librería Católica, en el Instituto del Inmigrante o se puede pedir en préstamo en cualquiera de las 342 bibliotecas municipales)

miércoles, 4 de junio de 2008

Atención a nuestros lectores!

problema técnico está impidiendo
la actualización de mis sitios internet, por lo que pido disculpas a mis lectores. apenas el impedimento esté solucionado volveremos con la acostumbrada actualización. Gracias.El Editor Mauricio Aira