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lunes, 14 de enero de 2013

discriminación que no es otra cosa en materia de distribución de las frecuencias de radiodifusión. el MAS incurre en flagrante violación del uso del espectro radial. ver Previus.


resulta que el tema del uso de las ondas sonoras está regulado con detalle por la autoridad mundial de la ONU. sin embargo, el Régimen del MAS, de nuevo aprovecha del uso del poder para discriminar, favorecer a unos y perjudicar a otros en el reparto de las frecuencias de radio para el uso comercial por las empresas que explotan ese "punto del dial" que se asigna temporalmente y bajo estrictas condiciones legales y técnicas.
se está dando con fuerza la existencia de "emisoras rurales" o estaciones destinadas a los gremios, los originarios, los empresarios que pueden ser propietarios de sus propias radios. el fenómeno se repite por segunda vez. la primera fue la experiencia amarga con "las radios mineras" que surgieron por el auge de la COB, la Federación de Mineros y los Sindicatos que de a poco, en cada sitio donde funcionaron las empresas de COMIBOL que en su apogeo fueron 16, originaron otras tantas emisoras mineras con frecuencias propias, con instalaciones y personal propio, empezando por la poderosa Radio Huanuni, Colquiri, San José, Telamayu, etc. que tuvieron gran auge entre los años, 50, 60 y parte del 70 para ir luego desapareciendo una tras otra, hasta quedar en "cero radios mineras" simultáneamente al achicamiento de la Federación de Mineros, de los sindicatos y las empresas.
qué nos prueba lo anterior? que todo gira en torno al poder y la economía.
las radios mineras financiadas por las empresas, los sindicatos, "las empresas radiales" fueron cobrando vida, ascendieron en la curva de su actividad e influencia, descendieron vertiginosamente y llegaron a la virtual desaparición, en cuanto terminó la vigencia de la actividad minera, con el cierre de las principales empresas. su estado de pobreza e incapacidad financiera fue tal, que los trabajadores tuvieron que llevarse los equipos, trasmisores, mezcladoras, grabadoras en calidad de pago de sus beneficios.
el ciclo actual de "las emisoras del MAS" ha de seguir el mismo derrotero. por el momento, debido a los altos ingresos económicos por la pignoración de los recursos naturales, el MAS sostiene las precarias "radios rurales" que con todo, no alcanzan la notoriedad e importancia de las mineras en su momento de auge. de modo que el reparto de frecuencias, como señala Humberto Vacaflor con el fin de potenciar "la parafernalia propagandística del partido de Gobierno" tendrá el mismo apogeo que las mineras. "muerta la gallina se acabaron los huevos", es cuestión de tiempo y a ver si la rotación de los "líderes locales" que se sirven de las radios para sus propios intereses, no decretará su paulatina desaparición. además la explotación y el funcionamiento tiene un costo en equipos, en personal, en insumos que no se pueden soslayar. recuerdo la cantidad de juicios que se dieron sólo exigiendo "el pago de salarios y beneficios sociales" varias estaciones tuvieron que ser rematadas a precio de gallina muerta para cumplir con la carga social que representaron. 
cierto. el MAS quiere pequeñas estaciones que sean repetidoras de sus principales, fenómeno que también se dió con las radios mineras, que al ser locales defendían y luchaban por "el interés local" muchas veces enfrentados a los intereses de la propia Federación que tenía en los poderosos sindicatos de Catavi, Huanuni, Siglo XX, San José, sus mayores opositores. De modo que al "combatir entre ellos, minaron su fuente de poder", se autodestruyeron.


(Texto de H.Vacaflor)  Don Francisco de Quevedo y Villegas aconsejó: “Nadie apriete a los reyes, a los pueblos ni a los ríos si no quiere verlos romper”. Pero ahora se está demostrando en Bolivia que se pueden lograr buenas apretadas, sin que nada se rompa. Una disposición de la Autoridad de Regulación y Fiscalización de Telecomunicaciones (ATT) está dirigida a aumentar la cantidad de radioemisoras de las capitales un 30%, supuestamente para ‘democratizar’ la comunicación. En el espacio donde cabían 40, ahora tienen que caber 65.
La idea es apretar a las emisoras existentes para hacerles más difícil aún la existencia. Si 40 emisoras sobrevivían apenas, por la falta de publicidad, 65 vivirán peor, y más apretadas, de tal modo que la multitud de emisoras serán apenas audibles. Una cuña publicitaria de la institución imagina una conversación de dos sastres que buscan en su receptor una emisora. Concluyen diciendo que “todas dicen lo mismo” y que ellos quisieran tener una radio propia. El mensaje concluye diciendo que el Gobierno está decidido a “democratizar la comunicación” y dar la opción para que los pueblos originarios, los gremios, los empresarios, puedan tener sus propias emisoras de radio.
Hace algunos años, cuando las FFAA decidieron tener sus propias empresas, un empresario muy ocurrente comentó: “Bueno. Ahora espero que, a cambio de ello, los empresarios podamos tener nuestro propio Ejército”. Sin llegar a esos extremos, habría que preguntar si en la realidad que propone la propaganda de la ATT todos van a tener emisoras de radio. Llegar al extremo sería preguntar si, así como los sastres tendrán sus radios, los periodistas tendrán derecho a tener sus sastrerías, lo que supondría aprobar leyes que limiten el alcance de las sastrerías existentes. ¡Hay que democratizar la industria de la confección! Se sabe que la idea no es esa. La idea es reducir el alcance de los medios independientes. Limitarlos en su alcance. Vulgarizar de tal manera la comunicación que, al final, nadie quiera escuchar una radio. O la gente termine escuchando las emisoras de propiedad del Gobierno de turno.
En Argentina, el Gobierno de Cristina Fernández busca lo mismo, aunque de manera directa con una Ley de Medios. Antes de que comenzara la democracia, los emperadores gozaban del monopolio de la comunicación. Algo semejante buscan ahora en cuatro países de Sudamérica gobernantes con vocación de emperadores. Cuidado. La paciencia se puede romper

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