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lunes, 30 de agosto de 2010

editorial de E.D. deSCprofundiza el conflicto de Clarín, La Nación en contra de la dupla KK que pretende oscurecer la libertad de prensa en Argentina

La llamada ‘dupla K’, compuesta por el ex presidente argentino Néstor Kirchner y por su esposa -actual primera mandataria de la nación hermana- Cristina Fernández de Kirchner, aceleró de forma alarmante su autoritaria campaña en contra de la prensa independiente durante los últimos días. Tal ofensiva ha provocado alarma no solamente en el país vecino sino también entre diversos medios, gobiernos y organismos internacionales. Se ha pronunciado al respecto la Sociedad Interamericana de Prensa y el propio Departamento de Estado (Cancillería) de Estados Unidos lamentó la secuencia de hechos.
El ataque está centrado en los dos diarios de mayor circulación en Argentina, que son La Nación y Clarín. El pretexto es un pretendido “monopolio” de distribución de papel que sostienen ambas entidades periodísticas a través de la empresa Papel Prensa. Las primeras acusaciones de la Sra. Kirchner acerca del paquete accionario presuntamente comprado “mediante amenazas” y/o “aprovechando ventajas de la anterior dictadura militar”, han quedado refutadas de forma contundente. Con el pretexto de las “licencias de funcionamiento” –ya utilizado por el venezolano Hugo Chávez para silenciar a otros medios en su propio país- también se canceló el permiso de uno de los dos grupos para distribuir servicios particulares de Internet, causándole un fuerte daño económico.
El ataque prosigue inclemente. Ahora se está remitiendo un proyecto de ley al Congreso argentino para elaborar un “marco regulatorio” –sin alcances precisos- para “la fabricación, comercialización y distribución de pasta celulosa y de papel para diarios”. Con respecto a Papel Prensa, conviene hacer notar que el grupo Clarín tiene hoy el 49% de la papelera, La Nación el 22% y un importante 27% corresponde al Estado. No se habla aún de “nacionalización”, pero la amenaza latente está ahí.
Desde la primera crisis agraria de 2008 los K arremetieron contra Clarín primero y La Nación después, por haber sido ambos fuertes críticos del enfrentamiento gubernamental con los agropecuarios. En el caso de Papel Prensa, se afirma que los Kirchner quieren aprobar una ley para que sea el Estado el que controle la producción de papel. Es un paso más para ahogar las voces críticas.
El proceso muestra la veta cada vez más autoritaria de una pareja obsesionada por conservar el poder. Para colmo, ahora la dupla K manipula a su antojo el triste reciente pasado argentino de la dictadura militar que gobernó desde 1976 hasta 1983. Fue un tiempo pretérito plagado de contradicciones, misterios, secretos, desaparecidos, abusos y múltiples desgracias. Para aclarar lo que corresponda, están la justicia y la vigencia de la no prescripción de crímenes de lesa humanidad. Pero ahondar el pasado solamente para enturbiar aguas y con la única finalidad de coartar la libertad de expresión es algo peligroso. La maniobra -de claro tinte político preelectoral- puede convertirse para los Kirchner en un verdadero ‘boomerang’ que los puede dañar a corto plazo.
Hay que seguir con atención lo que acontece en Argentina. Debemos velar -con las armas de la pluma y del pensamiento- por la preservación universal de la libertad de prensa y el derecho a opinar. Se ciernen ominosas sombras sobre Argentina y algunas regiones de América Latina. Bolivia no está exenta de ellas.

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