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miércoles, 7 de abril de 2010

Valentín Abecia es uno de los grandes valores literarios de la Nación. sus reflexiones muy oportunas y sabias. de Evo afirma creó "un caudillismo .."

Ha sido una victoria con sabor a derrota, a lo Pirro, o como la llamen, lo cierto es que en el subconsciente de los gobernantes y militantes del MAS hay un clic que ha contabilizado lo sucedido, el domingo pasado, como una pérdida antes que una ganancia, pese a que los números, a primera vista, no parecen tan malos; al final de cuentas, está claro que no han alcanzado los resultados esperados, de esa manera todos los festejos programados se han visto entre suspendidos, deslucidos o empañados.

El MAS se jugó entero, pero hay y hubo, y se arrastra una serie de metidas de pata que merecen tomarse en cuenta:

1.- La elección interna de casi todos los candidatos fue errada, se escogió con ventaja a los peores, pese al desmedido apoyo económico y logístico, echando mano a las arcas y bienes estatales, que nadie más lo tuvo, todos los malos ratificaron su condición. El propio Presidente se zambulló de lleno en la piscina, hizo una campaña desproporcionada para su investidura, se embarró hasta el cuello, hizo declaraciones que jamás debió hacer, y no pudo sacar adelante un resultado que se veía venir cantado. Los candidatos desleídos no estuvieron a la altura de los acontecimientos, y los que pasaron la prueba deberán enfrentar una fiera oposición fortificada e in crescendo en cada alcaldía y gobernación.

2.- La amarga soberbia que se la carga como un fardo, y que se ha vuelto una constante, ha terminado por minar al electorado. Ese rintintín que pretende eliminar al adversario, al que llama enemigo, que insulta, que desprestigia, que ofende, no había sido lo más adecuado. El deshacerse de un fiel acompañante, en medio de la batalla, con palabras y gestos descalificadores, no había tenido el menor de los sentidos. El pretender mancillar al Cardenal con unos turbios manejos non sanctus parece que fue un despropósito. Todo de la mano de la soberbia, de esa que genera rencor y bronca y aversión. La soberbia no sólo es mala consejera, sino que produce espanto y resultados antipáticos en las elecciones.

3.- A todo esto se suma la angustiante falta de gestión que ha demostrado el Gobierno en todos sus estamentos, ya van cuatro años de hacer política, de pensar política, de comer política, de beber política, pero de acción efectiva, real y concreta, nada de nada. Lo que nos lleva al desencanto, al puro y mero desencanto. La población se ha dado cuenta de que por ese camino no llegamos a nada, diarrea de terror, y con eso no se juega. Es posible que se pueda emborrachar la perdiz por un buen tiempo, pero eso no sucederá siempre. Gestión significa obras, gestión significa proyectos, gestión significa trabajo, y todo lo que se ha demostrado hasta ahora es pura parafernalia.

Frente a ese escenario casi caricaturesco, se alza una oposición poco menos que larvaria, con muchos caudillos y caudillitos locales que lamentablemente no salen de su terruño. Tal vez, sólo tal vez, el único que tenga algún tipo de espacio nacional sea Juan Del Granado, con dos alcaldías importantes: La Paz y Oruro, las que han causado, con seguridad, jaquecas al MAS y al menos.

Está claro que el MAS sin Evo no es MAS, acarrea, con el mismísimo esfuerzo con el que lo hicieron todos los aborrecidos partidos tradicionales, un caudillismo espantoso que opaca y achica y elimina cualquier posible sombra, cualquier posible contrincante. Y ese podría ser el fondo de esta victoria que de tanta victoria se va pareciendo a una derrota.

vabecia@gmailo.com