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viernes, 23 de enero de 2009

obama pronunció 510 promesas electorales ahora empieza a cumplir con la abolición de la tortura y el cierre de guantánamo


Obama y el fin de la arrogancia
Mauricio Aira

La socialdemocracia sueca lo ha destacado a través de sus órganos oficiosos. La toma del poder por Barak Hussein Obama y la primera de sus órdenes clausurando Guantánamo y cerrando las prisiones secretas esparcidas por el mundo, está marcando el fin de la arrogancia y de un orgullo diabólico que llevó a declarar guerras de dudosa motivación que se llevó la vida de miles de seres humanos tanto en Afganistán como en Irak.

La frase llama la atención. El fin de la arrogancia, es decir de la soberbia, altanería, desprecio, falso orgullo con que su predecesor, inflado de petulancia y jactancioso como el que más, lanzó a sus conciudadanos a la guerra recurriendo al engaño, recordar el episodio de las armas de destrucción masiva que nunca fueron halladas. Le faltó a Bush valor y brío para asumir el diálogo. Buscó la confrontacón envanecido de poder y de gloria, olvidándose que la fama y el mando se terminan en un soplo, mostró su tufo en lugar de la apostura y la valentía que reclamaban del gobernante los momentos supremos de peligro o de confusión. Bush obró con desdén y altivez en lugar de hacerlo con garbo y donaire como ya estamos viendo en su sucesor.

De qué manera utilizó Bush todo el poder del imperio para imponer sus órdenes, es un capítulo por descubrirse aunque no cabe duda que se utilizó la tortura, la privación de libertad de miles de inocentes, el amedrentamiento y no han faltado casos de crímenes y desapariciones sobre las que iremos conociendo de a poco, ya que no hay verdad que pueda ser indefinidamente sepultada en el secreto. Todo llega a descubrirse, más aún cuando existe un baluarte de sabios y patriotas estadounidenses que desean conocer la verdad y ponerla a disposición de los ciudadanos.

En la búsqueda de la verdad, Bush mismo anunció que escribirá un libro “para explicar porqué razones me vi obligado a asumir acciones de fuerza” a tiempo que un grupo de honorables ciudadanos está ya trabajando en el informe de la verdad, tal cual se hizo en otras latitudes en Argentina por ejemplo y en Sudáfrica presididas por Ernesto Sábbato y Desmond Tutu que hicieron luz sobre la tragedia vivida por esos pueblos y sirvió para establecer una especie de “borrón y cuenta nueva”, es decir el término de una época presuntuosa y asesina y el inicio de otra de sinceramiento y transparencia.

El hecho de abolir la tortura como método de investigación, el cierre de Guantánamo y de las cárceles secretas es un símbolo profundo de cambio frente a la extinguida “guerra contra el terrorismo” y todo lo que significó en el pasado reciente. Los presos en sus jaulas de fierro, vestidos con oberoles de color naranja, han sido la imagen del mayor atropello contra los derechos humanos. Le asiste valentía al flamante mandatario para borrar la imagen denigrante que ofreció hasta ahora el gobierno estadounidense y que pertenecerá al pasado insolvente de los Republicados. Los detenidos en Guantánamo al cerrarse la prisión serán enviados a sus países de origen, puestos en libertad, trasladados a un tercer país o a las cárceles de los Estados Unidos según el grado de culpabilidad que resulte de procesos legales. Los efectos legales se aplicarán hasta tanto haya abandonado Guantánamo el último de los detenidos. Los derechos humanos y el sistema de seguridad marcharán paralelos en el tratamiento del tema.

Acerca del uso de la tortura recordemos que cuando el mundo civilizado había creído que tal inhumana forma era cosa de gobiernos totalitarios, dictatoriales o tiranizados, el ahora ex-presidente Bush sorprendió al mundo afirmando que “ello nos ha permitido descubrir los planes terroristas y salvar vidas humanas”. Quizá por esta causa el decreto presidencial ha marcado claramente que siendo Estados Unidos un gobierno jurídicamente legal regido por el Derecho y la Justicia, se prohibe toda práctica de tortura.

Obama durante su larga campaña primero como precandidato del Partido Demócrata y más tarde ya como candidato presidencial ha formulado 510 promesas electorales algunas de las cuales ha empezado a cumplir, dos veces más que Clinton y tres veces más que Bush, las que se ejecutarán “en la medida de lo posible” según declaró en su primera conferencia de prensa, la que forma parte de una administración transparente ofrecida a sus electores.

El mundo entero ha festejado el inicio de un período nuevo, de cambio de guerra a la paz, de injusticia hacia lo justo, de desordenada y caótica economía hacia otra más austera, pero también mas realista sistema financiero. Esas son las esperanzas por un mundo mejor!




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