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miércoles, 10 de marzo de 2010

palo santo no se achica con los adjetivos en contra de Iván a quién llama embustero y camaleon en vista de su servilismo fuera de toda ética...


Es así que apenas comenzaba a hacer sus primeras armas en el periodismo se dio cuenta que el incursionar en el sindicalismo podría brindarle réditos adicionales. Cuando trabajaba en el periódico católico “Presencia” se postuló al Sindicato de Trabajadores de la Prensa de La Paz; de ahí saltó a la Federación de Trabajadores de la Prensa de Bolivia de donde se proyectó a la Federación Latinoamericana de Trabajadores de la Prensa (Felap), de la cual sigue obteniendo hasta ahora algunas ventajas.

Muchos periodistas recuerdan que allá por el año 1990, el escrupuloso Iván Canelas vendía credenciales de la Felap a propios y ajenos y jamás consideró que debía rendir cuentas por aquello.

Las verdaderas aptitudes de Canelas pudieron ser percibidas cuando fue designado corresponsal del periódico La Razón en Cochabamba, cargo desde el cual se puso a disposición de Evo Morales y fue uno de los principales artífices para que se proyecte desde su condición de dirigente cocalero a líder político.

Naturalmente con el paso del tiempo Canelas recogió los réditos de su agudo olfato y fue candidato exitoso a diputado hasta llegar a ser portavoz oficial, cargo en el que parece haber llegado al fondo asumiendo una actitud servil respecto al poder, colocándose en las antípodas de lo que pregonaba en sus épocas de periodista de a pie y dirigente sindical.

Ahora considera que los periodistas no tienen derecho a mantener en reserva su fuente de información y que los empresarios de la prensa, los mismos que toleraron que use discrecionalmente su corresponsalía y la ponga al servicio de Evo Morales, son instrumentos de la derecha y la oligarquía. Interpretando el pensamiento de su jefazo, fue promotor de una ley mordaza que por el momento está siendo frenada pero no se sabe hasta cuando.

Resulta penoso ver los esfuerzos que hace para justificar el uso abusivo y arbitrario que hace el gobierno de los medios de comunicación que debieran ser del Estado pero que ahora, en los hechos, son propiedad del MAS. Esta situación ya fue advertida por los observadores de la Unión Europea en las elecciones de diciembre del pasado año pero los masistas con la impunidad que da el poder no están dispuestos a corregir sus actitudes abusivas y más bien quieren duplicar la dosis.

La situación del Canal 7 o Bolivia TV es dramática. Resulta difícil o imposible elaborar una programación por cuanto en cualquier momento viene la orden del palacio de Gobierno para que se transmita in extenso un acto al que asiste el presidente Evo Morales, el vicepresidente Alvaro García Linera o, lo que es peor, la campaña política de los candidatos del MAS. Cualquier persona que se atreva siquiera a observar en voz baja esta situación recibe una patada en el trasero, es decir, es despedida de la peor manera.

La transmisión durante seis horas de la presentación de los candidatos a alcaldes y gobernadores del MAS, no fue la primera ni será la última. Eso se demuestra con el sofisma con el que Canelas intenta justificar la situación: “fue información, no fue propaganda” indica en una forma que llega a insultar la inteligencia de la ciudadanía.

Cualquier comunicador social podría rebatir con facilidad los argumentos de Iván Canelas pero no es necesario incursionar en profundidad sobre aspectos comunicacionales o semánticos. Una auditoría independiente fácilmente rebelaría que los tan mentados “espacios pagados” a los que apela el MAS, no son tales y que todas las transmisiones del gobierno y de los oficialistas se realizan en forma gratuita.

Esta vez como el asunto fue tan grosero y de abierto desprecio por la norma electoral, los medios advirtieron sobre el abuso del gobierno y los masistas. Y otra vez salió Iván,el vocero, a "mostrar" que el MAS había pagado al canal estatal la suma de 20 mil dólares pero aun si esto fuera cierto, queda claro que el oficialismo se benefició de una tarifa especialísima, porque según datos de la agencia Erbol, el segundo por publicidad en Canal 7 oscila entre Bs.18 y Bs.31. Por seis horas de emisión Bs. 669.600 o su equivalente $us 94.710. Ese es el precio real que debieran haber pagado Evo y su partido.

Sin embargo están en el poder y se les hace fácil justificar estas situaciones pero siempre llega el momento en que todo sale a la luz y surgen también las responsabilidades.

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