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martes, 8 de diciembre de 2009

la esperanza es lo último que se pierde, destaca E.D. de S.C. cuando relieva el trabajo de la prensa en la contienda pasada

Saldos y retazos electorales
Raspapinchete
Abundante tela para cortar dejaron las elecciones nacionales del pasado domingo cuyos contundentes resultados han prolongado la continuidad de Evo Morales en la primera magistratura del país por los próximos cinco años. No tuvo la oposición con qué darle al candidato que se montó en caballo ganador y corrió con toda suerte de ventajas. La más significativa ha tenido que ver con el monumental y costoso despliegue de la campaña que mantuvo desde su arribo al poder hace poco menos de un lustro. Para conceder más ventaja a su favor, los adversarios de Morales apostaron a sus propias fuerzas en vez de unirse en una sola candidatura. Uno de ellos, duro de entendederas como el cemento, rayó hasta lo patético en la tozudez de considerarse como el único capaz de forzar a una segunda vuelta electoral para desbancar al candidato oficialista. Su bajísima votación habla de un grosero error de cálculo sobre sus reales posibilidades.
Pero tuvo la consulta otras aristas que bien vale la pena destacar. Como la masiva participación ciudadana que mostró, una vez más, la vocación democrática del boliviano que acudió a las urnas en un clima que resaltó por su tranquilidad, excepto el registro de incidentes de menor importancia. Habrá tomado debida nota de ese ejemplar comportamiento la legión de observadores que desplazaron diversos organismos internacionales para ver ‘in situ’ cómo los bolivianos nos hemos vuelto ‘tiluchis’ para ir de elección en elección cada dos por tres.
También recibió su bautizo de fuego el padrón biométrico implementado en tiempo récord por el organismo nacional electoral, que a raíz de anuncios y decisiones en los días previos a la consulta se vio en el ojo de una tormenta que ahora parece haber amainado y disipado los nubarrones del fraude.
Por otro lado, resultó esencial el trabajo de los medios de comunicación y de los periodistas que desplegaron esfuerzos y recursos para ofrecer la mejor información del proceso.
Y, por último, cabe nomás hacer notar que aún en medio de nuestras más grandes angustias, incertidumbres y penurias, los bolivianos somos capaces de apostar a días mejores para el país, para todos después de que los ganadores del domingo han asegurado que terminó la confrontación y que se vienen ‘tiempos dorados’. ¡Aleluya!
Al fin y al cabo, dicen que la esperanza es lo último que muere…

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