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miércoles, 1 de julio de 2009

lo sucedido en Honduras no ha sido un golpe clásico. existen factores que le conceden connotación diferenciada según nuestro Editor.


Hay golpes y ”Golpes de estado”

Mauricio Aira

El 17 de julio de 1980 García Meza se alzó desde Trinidad y copó el poder, destituyó a Lidia Gueiller Presidenta Constitucional, cerró el Parlamento, anuló partidos y sindicatos y a todas las instituciones que gozaban de fuero, cerró radioemisoras y canales de TV, prohibió la circulación de diarios y revistas, decretó el estado de sitio y estableció el toque de queda. Todo el conjunto de acciones y medidas asumidas por el dictador que acumuló todas las dignidades: capitán general de las FFAA, comandante en jefe, comandante del ejército porque no confiaba ni en su sombra.

El 4 de noviembre de 1964 Ovando y Barrientos dieron el golpe a Paz Estenssoro quién había ganado las elecciones al frente del MNR. Ambos generales previamente habían creado un clima social de agitación que culminó con la protesta por el prorroguismo que colocó una presidencia bicéfala por la prima vez en Bolivia. Aquel fue el inicio de 18 años de un programa autoritario castrense, anticomunista, liberticida que se expandió (G.Bedregal en Breviario Histórico) en el tiempo y en el espacio. Pinochet golpeó a Salvador Allende, Videla a Isabel Perón, etc., éstos fueron golpes de estado por el copamiento total del poder y el cercenamiento de las libertades y los DDHH.

Lo de Honduras de lejos tiene otras características. No hay copamiento del Legislativo, no se toca el poder Judicial que imparte la orden a las FFAA para evitar un acto de “traición a la patria” como califica a la conducta de Manuel Zelaya de ir a una consulta ilegal que concluiría con el prorroguismo de Zelaya inspirado en los ejemplos de Venezuela y Bolivia alineados en el Socialismo del Siglo XXI. Varios analistas estudian e intentan una explicación racional de lo acontecido en el seno de la OEA y de NNUU que están actuando de una manera protagónica para desconocer la autonomía, la soberanía y el pleno derecho de los legisladores hondureños, de sus magistrados y de sus uniformados a los que condenan al unísono por haber depuesto a Zelaya sin tocarle un pelo.

Alguno ha recordado lo dicho por Raúl Alfonsín “con la democracia se vice, se cura y se come” en referencia al nuevo concepto absolutista . Quién conquista la democracia conquista simultáneamente la revolución y la liberación, que pertenece a una supra categoría y que basta cultivar y adorar la democracia como máxima religión y disciplina mental. La pelea se da hoy en día contra los que infringen o ponen en peligro el sistema democrático. Curiosamente la lucha por la justicia social pasa a un segundo plano, o derrotar al neoliberalismo que embrutece y hambrea. Ahora el contenido deja lugar a las formas. Hasta se afirma que Washington y el capitalismo trasnacionalizado han establecido el fin de las ideologías y colocado a la democracia como excluyente y dominante. De ahí provendría el acomodo de la nueva izquierda a la nueva consigna de la “elección indefinida” al estilo de Cuba, de Venezuela, de Bolivia y aceptar el dominio del Imperio pero “sin armas”.

Cualquier gobierno es bueno (Zelaya de derecha y genuino oligarca) basta reciclarlo, asimilarlo y convertirlo en una alternativa del poder, siempre y cuando acepte las reglas de los nuevos comisarios montados en ALBA, ISDA, Grupo de Rio, que tienen consignas para ir “refrescando” o como repite a menudo Evo Morales como parte del “ejercicio de la democracia” realizando parodias de consultas y ajustes en el aparato jurídico – legal para que siga sin trabas “la elección indefinida”. Todos unidos la izquierda con la contrarrevolución: Votar, y votar y seguir votando. Y vuelve el axioma con el voto se cura, se come y se libera. Hasta aquí todo políticamente correcto. No importa votar a los verdugos, por el programa económico y la sociedad de consumo del capitalismo globalizado y aquí citamos a Carlos Valverde que está acertado cuando insiste “qué más globalizado que el mercado de la coca”, marcando que los supuestos “revolucionarios socialistas, marxistas, leninistas cocaleros” son mas capitalistas que los empresarios del Wall Stret porque les interesa la coca por encima de todo porque allí tienen alma, vida y corazón y están acumulando super fortunas para no necesitar trabajar más en su vida. No importa que ciertas medidas, (derrota con el ATPDEA, fracaso en las nacionalizaciones, achicamiento de los mercados del gas, competencia desleal de Venezuela en la venta de gas a tradicionales clientes bolivianos como ser Argentina y Brasil) sigan dejando tras sí millones de pobres y millones de pordioseros. “Lo que importa es depositar periódicamente en las urnas la ofrenda sagrada de la legitimación democrática con el voto popular” (Iar-noticias. Zelaya es el sistema)

Finalmente Washington les dio un mártir Zelaya. Un vaquero terrateniente de la oligarquía hondureña que Castro y Chávez adoptaron como “hijo propio”. La izquierda soliviantada salió a tomar embajadas con fervor renovado, tal cual defienden Washington y la Unión Europea la continuidad del “sistema democrático” en Honduras, con los bancos, las corporaciones bananeras, la maquinaria capitalista de fabricar pobres en serie, no importa el contenido, ni la significación clasista, la cosa es defender el sistema. El sistema democrático es Zelaya. Se han juntado ALBA, Cuba y Washington. no hay distingo entre golpes de verdad y otros que no lo son.

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